Formación virtual y resultados en la vida real
Jeff es un operador de grúa que trabaja en Detroit, Michigan. Hace treinta años, aprendió a manejar maquinaria pesada de la misma forma que cualquier otro operador: en el trabajo. «Recuerdo que empecé en una grúa de 20 toneladas hace años y años», dijo. «No sabía lo que estaba haciendo: sonaban las alarmas; pulsaba botones de anulación… Tengo suerte de estar vivo».
Este tipo de historia se cuenta en toda la industria. Para los operarios de cierta época, la formación en el puesto de trabajo era simplemente cómo se hacían las cosas. Pero los tiempos han cambiado. Ahora la seguridad se toma más en serio. En el pasado, una cultura de seguridad proactiva podría haberse visto como un mal necesario, pero ahora se entiende ampliamente que unas medidas de salud y seguridad sólidas son simplemente buenas para el negocio, lo que se traduce en un ahorro de costes, una mejora de la moral en el lugar de trabajo y clientes más satisfechos.
Desde ese punto de vista, la formación en el puesto de trabajo no es viable: es peligrosa; es dura para las máquinas; y a menudo significa que los equipos, así como los operarios experimentados, quedan fuera de producción.
Tecnología práctica
Sólo en los últimos 10 años aproximadamente se ha dispuesto de una alternativa útil a la formación en el puesto de trabajo. Aunque los simuladores de grúa se han utilizado para la formación de operadores desde mediados de los 90, los primeros simuladores no tenían gráficos muy realistas y las simulaciones de la grúa y la dinámica de la carga eran deficientes. Además, el contenido de la formación se limitaba a la familiarización con los controles básicos y a la comprensión de los procedimientos operativos básicos.
Por otro lado, los sectores de la defensa y la aviación han utilizado simuladores avanzados para formar a pilotos durante décadas, hasta el punto de que durante mucho tiempo ha sido imposible obtener o incluso mantener una licencia de piloto sin un entrenamiento regular con simuladores. En los últimos años, la tecnología de simulación de nivel profesional habitual en los sectores de la aviación y la defensa ha bajado a tierra, por así decirlo, gracias a una cultura de seguridad en la construcción más generalizada, así como a la creciente complejidad de las grúas y los equipos pesados de construcción.
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